FernandoLacrimae
Poeta recién llegado
Un día después de que mi alma murió,
los cuervos bailaron
en su regocijante alegría
y su hilarante confusión.
Dos días después de que mi alma murió,
las nubes lloraron de alegría,
bañando mi cuerpo carente de vida
con sus ácidas lágrimas.
Tres días después de que mi alma murió,
la Luna me dio la espalda
y me negó su brillo,
pues esta ya no tenía a quien guiar,
a quien cuidar, a quien salvar, a quien amar.
Cuatro días después de que mi alma murió,
los duendes suicidas finalmente
terminaron con sus vidas,
ahogados en un río de penas y tormentos.
Cinco días después de que mi alma murió,
tus venas vomitaron la sangre
que estuve esperando por tanto tiempo,
para bañarme en ella.
Seis días después de que mi alma murió,
se cerró el umbral que unía
mi mundo con el tuyo
y tu alma quedó en total soledad.
Siete días después de que mi alma murió,
tu alma no pudo aguantar el dolor
y se hundió en el olvido
dejando tu cuerpo igual que el mío,
como un simple y patético despojo.
los cuervos bailaron
en su regocijante alegría
y su hilarante confusión.
Dos días después de que mi alma murió,
las nubes lloraron de alegría,
bañando mi cuerpo carente de vida
con sus ácidas lágrimas.
Tres días después de que mi alma murió,
la Luna me dio la espalda
y me negó su brillo,
pues esta ya no tenía a quien guiar,
a quien cuidar, a quien salvar, a quien amar.
Cuatro días después de que mi alma murió,
los duendes suicidas finalmente
terminaron con sus vidas,
ahogados en un río de penas y tormentos.
Cinco días después de que mi alma murió,
tus venas vomitaron la sangre
que estuve esperando por tanto tiempo,
para bañarme en ella.
Seis días después de que mi alma murió,
se cerró el umbral que unía
mi mundo con el tuyo
y tu alma quedó en total soledad.
Siete días después de que mi alma murió,
tu alma no pudo aguantar el dolor
y se hundió en el olvido
dejando tu cuerpo igual que el mío,
como un simple y patético despojo.