La muerte murió conmigo

José Curda

Poeta recién llegado
La muerte murió conmigo


Muerte, bendito elixir que brota del mi cuerpo para ser libre de ataduras terrenales, ahora el viento susurra mi epitafio de lamentos y aullidos de lobos entre magueyes: “Aquí yace el alma de un pecador, que peco de soledad y poderío de su fallecer, sin miedo y lleno de vida su cadáver quedo en las cuerdas de una guitarra”.


Mi zarape cubre mi cadáver, bajo la sombra de los nopales, el tequila se derrama con mi sangre, la muerte, ebria aun que no lo quiera, recoge mis huesos carcomidos por la arena del suelo azteca, el alcohol baña a la catrina haciendo desfallecer junto a mí, y ahora podre gritar en el Tártaro que la muerte murió conmigo.

El cielo huele a Café, el infierno huele a mezcal, yo me encuentro en el rio destilado de la soledad, el vaso que está en mi mano se encuentra vacio, pero derramo mi corazón para beber lo que muchas quisieron en vida y nunca les di. Orgulloso podre decir que morí a mi antojo, que me gane la libertad de fallecer en soledad y ofrendarme en compañía. ¿Quién tiene ese lujo? Sólo yo, el que murió entre muros y mato el amor que en el espejo encontraba.

Mi final no es la muerte, es el comienzo de mi vida desmedida, no hay quien me amarre a la piel que se marchita como papel. No tengo forma, tampoco tengo ojos, pero no importa, porque a donde voy no los necesito, pues amorfo navego por donde los venados tocan el metal y se funden juntos.Aquí no hay cruces ni demonios, sólo hay superficies carbonadas y alturas doradas, que apaciguan el miedo donde yo estoy, recostado en mi ataúd con el cuerpo de la muerte abrazando mi dolor.



La_Catrina_large.jpg
 
Última edición:

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba