la nada y los gusanos

laTondocua

Poeta recién llegado
saltar, mojándome las pestañas
con el roció del pasto,
abriendo el cielo con mis ojos.
perseguir la ausencia, no hay nada que escribir ya,
solo el vacio contorno,
el volumen del espacio tan grande
y ya no hay nada mas .

ni siquiera el color negro pertenece a la nada,
ni el blanco para el vacio agua,
frívola con hilos encapsulando el cuerpo.
ni siquiera las manos tienen uñas,
estoy desapareciendo aun cuando mis palmas
creen tocar la nariz de la mascara de un viejo.

juego a la sepultura de la tierra fresca
en mis pies, circundando como gusanos mugrosos.
ay de mi y de las aves que sujetan mis oídos.
ay de la pupila y de mi inútil quejido,
que acompaña a estas palabra necias.

de las hojas que caen por la gravedad del tiempo,
del otoño en el cual ya no es mi admiración,
aunque la ame con el vivido fuego
de esta vida que me prestaron.
aun después de haberme enamorado
de sus arboles y de la luz que
transforma cualquier rostro
que alumbra y hace sombra .

aun cuando me enseño con
su viento suave, el arrullo de
las ramas flacas como es
cerrar los ojos y buscar
al alma hasta las confines
del volcán milenario.
 
saltar, mojándome las pestañas
con el roció del pasto,
abriendo el cielo con mis ojos.
perseguir la ausencia, no hay nada que escribir ya,
solo el vacio contorno,
el volumen del espacio tan grande
y ya no hay nada mas .

ni siquiera el color negro pertenece a la nada,
ni el blanco para el vacio agua,
frívola con hilos encapsulando el cuerpo.
ni siquiera las manos tienen uñas,
estoy desapareciendo aun cuando mis palmas
creen tocar la nariz de la mascara de un viejo.

juego a la sepultura de la tierra fresca
en mis pies, circundando como gusanos mugrosos.
ay de mi y de las aves que sujetan mis oídos.
ay de la pupila y de mi inútil quejido,
que acompaña a estas palabra necias.

de las hojas que caen por la gravedad del tiempo,
del otoño en el cual ya no es mi admiración,
aunque la ame con el vivido fuego
de esta vida que me prestaron.
aun después de haberme enamorado
de sus arboles y de la luz que
transforma cualquier rostro
que alumbra y hace sombra .

aun cuando me enseño con
su viento suave, el arrullo de
las ramas flacas como es
cerrar los ojos y buscar
al alma hasta las confines
del volcán milenario.

Una descripción de la nada muy bien llevada. Un gusto leerte. Besos.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba