DARIO ALVAREZ
Poeta asiduo al portal
La natal provincia
Cuando vuelvas a la natal provincia
en pos de los reencuentros,
tráeme de regreso en tu talego azul
el redondo lienzo de su cielo,
el carrusel de sus alegres horas,
la estampa primera de la aurora
tocando tu ventana con sus dedos de oro,
sus infinitas noches con todos los luceros,
y las fosforescencias de la luna
y las luciérnagas nuevas.
Tráeme el color de las estaciones y sus lluvias;
tráeme los libérrimos vuelos de los pájaros
y sus melodías impregnadas
en el fino bastidor de tu suspiro.
Tráeme la vastedad de los fértiles llanos,
la alegría del labriego con el pan de la jornada,
el crecer de la hierba en la pradera,
el dorado olor de sus cosechas,
el esquivo trote de los conejos y sus risas
mostrando un par de dientes
de menta y zanahoria.
Tráeme los cristales del río que atraviesa
la diestra de tu pueblo,
y encamina a mis oídos sus óperas intactas,
su procesión de olas, su fiesta peregrina y mansa,
quiero entrarme en su murmullo,
seguir su travesía.
Tráeme el empinado espiral que mueve el viento,
su abanico transparente,
sus chalinas circunscritas;
la resurrección de los viejos campanarios
cuando llaman a la misa, cuando rezan.
Tráeme el domingo con sus ventas y sus juegos,
sus recientes noticias de la calle,
sus calles concurridas, sus reposos,
los siglos de su historia,
la melancolía de sus tardes de arrebol
desgastadas por tu ausencia,
la luz de los duraznos,
la paz y los silencios.
Tráeme el amor de tu madre
traducido en espejos de sonrisas,
la miel de las colmenas brotadas de su pecho,
su voz que te recibe y te bendice,
sus dulces caricias, sus consejos.
Tráeme las medidas de los sueños que dejaste
encargados en tu almohada,
la colección completa de tus risas,
tu fe,tus añoranzas.
Tráeme el nombre de tu pueblo para hacerlo mío
como mío es tu amor y tu inocencia.
Cuando vuelvas a la natal provincia
en pos de los reencuentros, tráeme todo.
Tráeme todo,
menos el cuadro de las tórtolas
ante las carabinas de los bárbaros sucumbiendo;
menos el acta de defunción de la flor y la sonrisa,
menos el vago recuerdo de la fuente ya extinguida,
menos la tala del boscaje y sus cuchillas.
AUTOR: DARÍO ALVAREZ
PAÍS: ECUADOR
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