aedo
Poeta recién llegado
La no redención
La calma sin justificar
Por cada paso dos mal dados
Reteniendo
Observando esperando el sonido de la noche que se calaba dentro de mis venas
Dentro de mis labios carcomidos y ahora destello odio
En el espejo roto sobre mi carme mis huesos mis ojos
Hirviendo en la locura eterna
Salpicando pecados como huellas en la arena que ahora muerde
Y maldigo
Amor como hemos hecho de mil uno y de dos todos
La calma sin justificar
Por cada paso dos mal dados
Reteniendo
Observando esperando el sonido de la noche que se calaba dentro de mis venas
Dentro de mis labios carcomidos y ahora destello odio
En el espejo roto sobre mi carme mis huesos mis ojos
Hirviendo en la locura eterna
Salpicando pecados como huellas en la arena que ahora muerde
Y maldigo
Amor como hemos hecho de mil uno y de dos todos