Angel Siniestro
Poeta recién llegado
Vagando entre las noches
Una vez me encontraba;
Buscaba entre cadáveres sin forma
La procedencia de aquel desdeñoso llanto.
¡Escucha a un alma consumida
Que alza hacia ti el férreo canto!...
Y con eco en las tinieblas, luego fallecía.
¿En donde agonizan las flores de su ataúd?
Le preguntaba a la soledad que me rodeaba,
¿En donde? Para exterminar de una vez,
Este, mí cruel tormento.
Me vertí entre las pesadillas de la inmundicia
Que solo se lograrían con un licor envenenado;
Y mientras lo hacía, mi mente preguntaba de nuevo
¿En donde agonizan las flores de su ataúd?
Y con gran sorpresa, hallé sobre la cama,
Un cuerpo impúdico y desnudo,
Exhibiendo en completo abandono
El secreto de su infernal belleza.
¡Por fin, estas aquí! Decías con voz mortecina
¿Me llevaras contigo? Interrogaste luego.
Yo observaba arrobado, la belleza de tus ojos,
Llenos de besos insinuantes
Que regocijarían a los Ángeles perversos
Que se esconden bajo tu altar;
Tu sangre roja y viva manchando el edredón,
Donde quizá en este día, le abres a la locura
Una demencial petición, a tus deseos perdidos
Después de un corto silencio,
Una vulgar carcajada salió de mí.
Se nota que tu alma exasperada mordió el hastío
Pronuncie con un leve, pero vil dolor.
¡Responde ya, miserable criatura!
¿Caldearás mi promiscuo corazón?
¡Lacera con tus uñas mi sosero cuerpo!,
¡Vierte tu sangre demoníaca y alimenta mi ser!...
En ese instante confundiste mi ignoto corazón.
Un amor tenebroso se acrecentaba en mí ser,
Un miedo exagerado poseía mi oscura naturaleza.
Era presa del pánico, el mismo pánico frío y taciturno
Que me obligo a matarte
Entonces me sacié con tu carne casi inerte
Y complací la inmensidad de tu deseo,
Llevé tu alma hasta la verdadera muerte
Cuando me alimente de ti como un buitre;
Pero no sin antes engullir, tu podrido corazón
¡Por ti matare sin descanso!
He de jugar hasta mi suerte,
Para intentar amarte, ¡devoraré tu corazón!;
Hasta poder saciar toda esta,
¡Mi oscura pasión!
Lo tome sensualmente entre mis garras
Parejas a las de las arpías, y escrute
Cada movimiento de él, lo bese
Una y otra vez; con la firme esperanza
De que se alojara en mi vientre.
Así vivirás por siempre, y me harás compañía
En esta terrible soledad, le susurre a tus restos
Como si estuviera confiándoles un oscuro secreto;
Solo dime si estas preparada
Para asumir tan cruel condena,
O dame una señal y espérame
A orillas del Estigio
Hasta que esta blasfema maldición,
O el fin de los tiempos acabe conmigo
"Esta metáfora vampírica esta dedicada
a una de mis poetizas favoritas...
Sura estas lineas son para ti"
Una vez me encontraba;
Buscaba entre cadáveres sin forma
La procedencia de aquel desdeñoso llanto.
¡Escucha a un alma consumida
Que alza hacia ti el férreo canto!...
Y con eco en las tinieblas, luego fallecía.
¿En donde agonizan las flores de su ataúd?
Le preguntaba a la soledad que me rodeaba,
¿En donde? Para exterminar de una vez,
Este, mí cruel tormento.
Me vertí entre las pesadillas de la inmundicia
Que solo se lograrían con un licor envenenado;
Y mientras lo hacía, mi mente preguntaba de nuevo
¿En donde agonizan las flores de su ataúd?
Y con gran sorpresa, hallé sobre la cama,
Un cuerpo impúdico y desnudo,
Exhibiendo en completo abandono
El secreto de su infernal belleza.
¡Por fin, estas aquí! Decías con voz mortecina
¿Me llevaras contigo? Interrogaste luego.
Yo observaba arrobado, la belleza de tus ojos,
Llenos de besos insinuantes
Que regocijarían a los Ángeles perversos
Que se esconden bajo tu altar;
Tu sangre roja y viva manchando el edredón,
Donde quizá en este día, le abres a la locura
Una demencial petición, a tus deseos perdidos
Después de un corto silencio,
Una vulgar carcajada salió de mí.
Se nota que tu alma exasperada mordió el hastío
Pronuncie con un leve, pero vil dolor.
¡Responde ya, miserable criatura!
¿Caldearás mi promiscuo corazón?
¡Lacera con tus uñas mi sosero cuerpo!,
¡Vierte tu sangre demoníaca y alimenta mi ser!...
En ese instante confundiste mi ignoto corazón.
Un amor tenebroso se acrecentaba en mí ser,
Un miedo exagerado poseía mi oscura naturaleza.
Era presa del pánico, el mismo pánico frío y taciturno
Que me obligo a matarte
Entonces me sacié con tu carne casi inerte
Y complací la inmensidad de tu deseo,
Llevé tu alma hasta la verdadera muerte
Cuando me alimente de ti como un buitre;
Pero no sin antes engullir, tu podrido corazón
¡Por ti matare sin descanso!
He de jugar hasta mi suerte,
Para intentar amarte, ¡devoraré tu corazón!;
Hasta poder saciar toda esta,
¡Mi oscura pasión!
Lo tome sensualmente entre mis garras
Parejas a las de las arpías, y escrute
Cada movimiento de él, lo bese
Una y otra vez; con la firme esperanza
De que se alojara en mi vientre.
Así vivirás por siempre, y me harás compañía
En esta terrible soledad, le susurre a tus restos
Como si estuviera confiándoles un oscuro secreto;
Solo dime si estas preparada
Para asumir tan cruel condena,
O dame una señal y espérame
A orillas del Estigio
Hasta que esta blasfema maldición,
O el fin de los tiempos acabe conmigo
"Esta metáfora vampírica esta dedicada
a una de mis poetizas favoritas...
Sura estas lineas son para ti"