Luis Adolfo
Poeta que considera el portal su segunda casa
¡Qué noche la de aquel día
en la que soñé que desapareció la luna!
Aquella noche,
Lorca aulló y aulló
retorciéndose en su tumba.
Granada dejó de ser,
y el torito semental
murió de melancolía.
Aquella noche
en la que desapareció la luna,
Harrison
hizo sonar My Sweet Lord
y la luna regresó.
¡Qué noche, qué noche,
Dios mío!;
mal sueño,
bendita ilusión.
en la que soñé que desapareció la luna!
Aquella noche,
Lorca aulló y aulló
retorciéndose en su tumba.
Granada dejó de ser,
y el torito semental
murió de melancolía.
Aquella noche
en la que desapareció la luna,
Harrison
hizo sonar My Sweet Lord
y la luna regresó.
¡Qué noche, qué noche,
Dios mío!;
mal sueño,
bendita ilusión.
Última edición: