Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Soy James Brando que alguna vez fui imaginario del mundo feliz,
Hoy la noche me ha visto con ojos de ira me reclama la vida para no volverla a sentir durmiéndome al son de la gran melancolía soy mi último paso que es volver a morir
Hoy la noche se ha convertido en mi enemiga pues le he dedicado mi disgusto por el presente se ha puesto celosa de lo hermoso que considero al día y que solo en llanto escupo a su oscuridad incandescente
Es la luna el símbolo bohemio del romanticismo perfecto a su caer abominable pero marchito es el rosal de su deseo y carente es su amor que lleva en su estandarte
¿Como una mujer es capaz de todo esto? de hacer odiar el paisaje que nos deleita día tras dia no amerito a todas sino a una: Samara quien hirió mi corazón a sangre fría
¡Oh que oscura percepción la de mis ojos! las estrellas en lo alto ya no brillan mi sonrisa se ha borrado en gran despojo desde que la noche es mi enemiga,
No hay calma en este hombre sin razón solo un cigarro que retarda lo inevitable en nubes de alquitrán expulso la emoción que va disolviendo mi existencia palpable
Mis versos se encaminan al delirio acócteles de pastillas y grandes tragos de alcohol soy el despecho del amor a si mismo como las historias de Edgar Allan Poe,
La muerte es la idea circundante nos viene y va como el hambre a sus deshoras desearla antes de tiempo es seña de cobarde seguir viviendo con ella es nuestra deshonra,
Hoy me despido del mundo en que he vivido pero no seré aquel forastero que va de paso yo dejaré una carta a la mesa con firma y rastro de peligro para unirme con la noche a través de los años
Ese será mi único consuelo Recuperar la mirada de quien nunca me la ha negado Aquella luna blanca que desde el cielo Me acompaña en la soledad y pensamiento,
Y es por ti mujer, quien no pude retenerte hoy caeré a los brazos de la noche para siempre y en el ocaso de un sol brillante yo naceré tras las montañas para hacer traer la bella noche
Tapizaré las estrellas con oleadas de mis manos obsequiándote un deleite de estrella fugaz y al ver tan gran acontecer seguirás deseando y daré cuenta de mi existencia en la seña universal
Así el “hasta nunca” no llegará en pacto
Y el adiós quedará como el enigma Porque mañana dejaré de ser James Brando Mañana… la noche jamás volverá a ser mi enemiga.