La Noche Enemiga: La muerte de James Brando

Edgar Márquez

Poeta recién llegado

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Soy James Brando que alguna vez fui imaginario del mundo feliz,

Hoy la noche me ha visto con ojos de ira
me reclama la vida para no volverla a sentir
durmiéndome al son de la gran melancolía
soy mi último paso que es volver a morir

Hoy la noche se ha convertido en mi enemiga
pues le he dedicado mi disgusto por el presente
se ha puesto celosa de lo hermoso que considero al día
y que solo en llanto escupo a su oscuridad incandescente

Es la luna el símbolo bohemio
del romanticismo perfecto a su caer abominable
pero marchito es el rosal de su deseo
y carente es su amor que lleva en su estandarte

¿Como una mujer es capaz de todo esto?
de hacer odiar el paisaje que nos deleita día tras dia
no amerito a todas sino a una: Samara
quien hirió mi corazón a sangre fría

¡Oh que oscura percepción la de mis ojos!
las estrellas en lo alto ya no brillan
mi sonrisa se ha borrado en gran despojo
desde que la noche es mi enemiga,

No hay calma en este hombre sin razón
solo un cigarro que retarda lo inevitable
en nubes de alquitrán expulso la emoción
que va disolviendo mi existencia palpable

Mis versos se encaminan al delirio
acócteles de pastillas y grandes tragos de alcohol
soy el despecho del amor a si mismo
como las historias de Edgar Allan Poe,

La muerte es la idea circundante
nos viene y va como el hambre a sus deshoras
desearla antes de tiempo es seña de cobarde
seguir viviendo con ella es nuestra deshonra,

Hoy me despido del mundo en que he vivido
pero no seré aquel forastero que va de paso
yo dejaré una carta a la mesa con firma y rastro de peligro
para unirme con la noche a través de los años

Ese será mi único consuelo
Recuperar la mirada de quien nunca me la ha negado
Aquella luna blanca que desde el cielo
Me acompaña en la soledad y pensamiento,

Y es por ti mujer, quien no pude retenerte
hoy caeré a los brazos de la noche para siempre
y en el ocaso de un sol brillante
yo naceré tras las montañas para hacer traer la bella noche

Tapizaré las estrellas con oleadas de mis manos
obsequiándote un deleite de estrella fugaz
y al ver tan gran acontecer seguirás deseando
y daré cuenta de mi existencia en la seña universal

Así el “hasta nunca” no llegará en pacto
Y el adiós quedará como el enigma

Porque mañana dejaré de ser James Brando
Mañana… la noche jamás volverá a ser mi enemiga.

(Proximamente segunda parte)
 
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Edgar Márquez;2473976 dijo:

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Soy James Brando que alguna vez fui imaginario del mundo feliz.



Hoy la noche me ha visto con ojos de ira,

Me reclama la vida para no volverla a sentir,

Durmiéndome al son de la gran melancolía,

Doy mi último paso que es volver a morir,



Hoy la noche se ha convertido en mi enemiga,

Pues le he dedicado mi disgusto por el presente,

Se ha puesto celosa de lo hermoso que considero al día,

Y que solo en llanto escupo a su oscuridad incandescente,



Es la luna el símbolo bohemio,

Del romanticismo perfecto a su caer abominable,

Pero marchito es el rosal de su deseo,

Y carente es su amor que lleva en su estandarte,



¿Como una mujer es capaz de todo esto?,

De hacer odiar el paisaje que nos deleita día tras dia,

No amerito a todas sino a una: Samara,

Quien hirió mi corazón a sangre fría,



¡Oh que oscura percepción la de mis ojos!,

Las estrellas en lo alto ya no brillan,

Mi sonrisa se ha borrado en gran despojo,

Desde que la noche es mi enemiga,



No hay calma en este hombre sin razón,

Solo un cigarro que retarda lo inevitable,

En nubes de alquitrán expulso la emoción,

Que va disolviendo mi existencia palpable,



Mis versos se encaminan al delirio,

A cócteles de pastillas y grandes tragos de alcohol,

Soy el despecho del amor a si mismo,

Como las historias de Edgar Allan Poe,



La muerte es la idea circundante,

Nos viene y va como el hambre a sus deshoras,

Desearla antes de tiempo es seña de cobarde,

Seguir viviendo con ella es nuestra deshonra,



Hoy me despido del mundo en que he vivido,

Pero no seré aquel forastero que va de paso,

Yo dejaré una carta a la mesa con firma y rastro de peligro,

Para unirme con la noche a través de los años,



Ese será mi único consuelo,

Recuperar la mirada de quien nunca me la ha negado,

Aquella luna blanca que desde el cielo,

Me acompaña en la soledad y pensamiento,



Y es por ti mujer, quien no pude retenerte,

Hoy caeré a los brazos de la noche para siempre,

Y en el ocaso de un sol brillante,

Yo naceré tras las montañas para hacer traer la bella noche,



Tapizaré las estrellas con oleadas de mis manos,

Obsequiándote un deleite de estrella fugaz,

Y al ver tan gran acontecer seguirás deseando,

Y daré cuenta de mi existencia en la seña universal,



Así el “hasta nunca” no llegará en pacto,

Y el adiós quedará como el enigma,

Porque mañana dejaré de ser James Brando,

Mañana… la noche jamás volverá a ser mi enemiga.






(Proximamente segunda parte)
una muerte muy lenta, grato leerle
 

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