Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
La Noche le dejó la tez perdida
y un gesto de amargura más que intenso;
sus ojos de un verdor azul inmenso
hoy llevan la mirada fallecida.
Temprano oscureció su Luz de vida
absorta en un trajín lesivo y tenso;
el río de su lloro es tan extenso
que rota muere ahogada en su crecida.
Cansada de trincheras pena y vive
al tiempo que sus puntos cardinales
en medio de su lid no los percibe...
La Noche viene y va de sus frontales:
a veces ella bien... bien la recibe,
a veces ella mal... agrava males.
y un gesto de amargura más que intenso;
sus ojos de un verdor azul inmenso
hoy llevan la mirada fallecida.
Temprano oscureció su Luz de vida
absorta en un trajín lesivo y tenso;
el río de su lloro es tan extenso
que rota muere ahogada en su crecida.
Cansada de trincheras pena y vive
al tiempo que sus puntos cardinales
en medio de su lid no los percibe...
La Noche viene y va de sus frontales:
a veces ella bien... bien la recibe,
a veces ella mal... agrava males.