aniksun
Poeta adicto al portal
Entré en las caricias de tu alma,
recordé tu presencia
envuelta de ceniza,
de hojarasca y de silencio,
en el lecho,
cabizbajo y derrotado,
esperé a que vinieras,
arduo trabajo.
Encendiste la luz,
ya estabas aquí,
te miré y me miraste,
sucumbimos a la sonrisa
en el preciso instante
de silenciar la palabra
con un beso sellante.
Olvidé que te fuiste,
que te encomendaste al destino,
que me dejaste sin vida,
sin un triste latido;
ya estabas aquí,
ya todo acabó;
ven, vamos a la cama,
que el sueño desoye
las voces y roces
de la noche pasada.
recordé tu presencia
envuelta de ceniza,
de hojarasca y de silencio,
en el lecho,
cabizbajo y derrotado,
esperé a que vinieras,
arduo trabajo.
Encendiste la luz,
ya estabas aquí,
te miré y me miraste,
sucumbimos a la sonrisa
en el preciso instante
de silenciar la palabra
con un beso sellante.
Olvidé que te fuiste,
que te encomendaste al destino,
que me dejaste sin vida,
sin un triste latido;
ya estabas aquí,
ya todo acabó;
ven, vamos a la cama,
que el sueño desoye
las voces y roces
de la noche pasada.