Curianito el Nene
Poeta recién llegado
La Noche Vaga.
A: Guadalupe Cisneros - Villa
El corazón lastimero
Que ronda en las noches de vino,
Viene por la vereda
Briago de amor y de hastío.
La herida que carga este cuerpo
Es honda como la mar,
Con sus corrientes de grito al acecho,
Oscura mirada al amar.
Busca bajando la cuesta
Un claro para descansar,
Para reposar sus sienes de Romeo
¡Que vago sueño!, su mirada de bondad.
Pasada la cuesta, poblada de vida,
Entre rumores de flores dormidas
Se escucha el agua del río al andar,
Como un eco de penas,
¡Como un hilo de llantos!
Florando de sombras la senda
¡Su hombría y su virilidad!
¡Caer!...
Con el encanto de la noche
Y las mariposas nocturnas
Y la trova del bosque,
Bruja, princesa y besos sin boca.
Caer abatido a la orilla del río,
Muerto dulcemente a causa de tus dedos,
Que son navajas apasionadas
Que rasgan suave mi cuerpo.
Caer soñando
Con el canto de los grillos,
Mientras las luciérnagas hacen
De prendedores en la silueta
Del aroma del azahar,
Rodeando la negrura
Sus ojos trémulos de luz
Y adormilados.
Amor, yo tengo en el pecho
El olor del trigo
A las doce, el hombre
Que es un toro hermoso,
Encuentra muerte
En dos castaños ojos,
Se desangra sonriente en la tierra
De una noche que se jacta
De su plata en luna.
Amor
Su plata hace jirones las nubes
Que ayer llovieron azarosas gotas,
Sorprendidas de su gloria,
Hoy bajan al lagar de mis amores.
Dormido el turbio enamorado
En el blando lugar que descansa su sueño,
¡Tiene la vela de sus ojos encendida!
Pero el crisol de sus manos se apago en el silencio,
Hoy su sangre se mezcla
Entre el romance y la ira,
Los sapos encharcados le espían
Y envidian, la belleza de sus labios.
Candido y sonriente
Como una flor doliente
En el estrago estremecida,
La boca bosqueja una sonrisa suave
Y la muerte un sueño semeja,
Cual rictus de santo,
Cual cabellera bermeja
Las mieles de amores pasados,
Le sedan alejando la floresta.
¿Qué sueño provoca esa sonrisa?
Que pareciera bien la sorpresa,
De una primavera desconocida
Oculta entre las hojas dormidas
Y Placenteras
¿Y su cuerpo distendido?
¿Y su morena piel al canto de la noche?
¿Y que hay del pelo azabache?
Semeja la pena en charco,
Cabellera bella
Que la muerte le libere
¿Qué delirio causa el encanto de sus ojos?
No lo se
Preguntar, seria robarle
La quietud al bosque desvalido.
Aun tiene la calidez esa carne de sus labios
Pero se haya frío de sentimiento,
Vehemente su cuerpo
En la tierra postrado.
La luz azulada de la luna
Le baña el rostro complacido,
Con matices bruñidos
Mezclándose en la diafanidad
De su alma, la venia y su castigo.
En aquel claro
A la orilla del río,
Que son cantaros proscritos,
Le miran la náyades cual Narciso
Y entre las hierbas silvestres
Y los animalitos,
Esgrime el viento cual cuchillo,
La tonada de las congas del destino
¿Es el oreo impío un bolero?
Son los ruidos del bosque
¿Acompañantes del deliquio?
¡Es el tango de la noche!
El vergel de las pupilas
Enamoradas y encantadoras
¡Envidiable cuerpo extinto!
Con tus ojos templados
De amor cerrados,
El corazón se agolpa en tu pecho cual delirio
Como un tambor de guerra,
Pero muerto estas
Briago de amor
¡Y de hastío!
Con el corazón pletórico de cariño, para una mujer que me ha dado su comprensión y su afecto, su apoyo y su fe, muchas gracias Guadalupe, sin necesidad, has ayudado a quien no lo ha pedido y eso es una virtud muy grande pero no tanto como tu corazón...
Mil Gracias a la poetisa más querida del foro... tu Amigo: Curianito =)
A: Guadalupe Cisneros - Villa
El corazón lastimero
Que ronda en las noches de vino,
Viene por la vereda
Briago de amor y de hastío.
La herida que carga este cuerpo
Es honda como la mar,
Con sus corrientes de grito al acecho,
Oscura mirada al amar.
Busca bajando la cuesta
Un claro para descansar,
Para reposar sus sienes de Romeo
¡Que vago sueño!, su mirada de bondad.
Pasada la cuesta, poblada de vida,
Entre rumores de flores dormidas
Se escucha el agua del río al andar,
Como un eco de penas,
¡Como un hilo de llantos!
Florando de sombras la senda
¡Su hombría y su virilidad!
¡Caer!...
Con el encanto de la noche
Y las mariposas nocturnas
Y la trova del bosque,
Bruja, princesa y besos sin boca.
Caer abatido a la orilla del río,
Muerto dulcemente a causa de tus dedos,
Que son navajas apasionadas
Que rasgan suave mi cuerpo.
Caer soñando
Con el canto de los grillos,
Mientras las luciérnagas hacen
De prendedores en la silueta
Del aroma del azahar,
Rodeando la negrura
Sus ojos trémulos de luz
Y adormilados.
Amor, yo tengo en el pecho
El olor del trigo
A las doce, el hombre
Que es un toro hermoso,
Encuentra muerte
En dos castaños ojos,
Se desangra sonriente en la tierra
De una noche que se jacta
De su plata en luna.
Amor
Su plata hace jirones las nubes
Que ayer llovieron azarosas gotas,
Sorprendidas de su gloria,
Hoy bajan al lagar de mis amores.
Dormido el turbio enamorado
En el blando lugar que descansa su sueño,
¡Tiene la vela de sus ojos encendida!
Pero el crisol de sus manos se apago en el silencio,
Hoy su sangre se mezcla
Entre el romance y la ira,
Los sapos encharcados le espían
Y envidian, la belleza de sus labios.
Candido y sonriente
Como una flor doliente
En el estrago estremecida,
La boca bosqueja una sonrisa suave
Y la muerte un sueño semeja,
Cual rictus de santo,
Cual cabellera bermeja
Las mieles de amores pasados,
Le sedan alejando la floresta.
¿Qué sueño provoca esa sonrisa?
Que pareciera bien la sorpresa,
De una primavera desconocida
Oculta entre las hojas dormidas
Y Placenteras
¿Y su cuerpo distendido?
¿Y su morena piel al canto de la noche?
¿Y que hay del pelo azabache?
Semeja la pena en charco,
Cabellera bella
Que la muerte le libere
¿Qué delirio causa el encanto de sus ojos?
No lo se
Preguntar, seria robarle
La quietud al bosque desvalido.
Aun tiene la calidez esa carne de sus labios
Pero se haya frío de sentimiento,
Vehemente su cuerpo
En la tierra postrado.
La luz azulada de la luna
Le baña el rostro complacido,
Con matices bruñidos
Mezclándose en la diafanidad
De su alma, la venia y su castigo.
En aquel claro
A la orilla del río,
Que son cantaros proscritos,
Le miran la náyades cual Narciso
Y entre las hierbas silvestres
Y los animalitos,
Esgrime el viento cual cuchillo,
La tonada de las congas del destino
¿Es el oreo impío un bolero?
Son los ruidos del bosque
¿Acompañantes del deliquio?
¡Es el tango de la noche!
El vergel de las pupilas
Enamoradas y encantadoras
¡Envidiable cuerpo extinto!
Con tus ojos templados
De amor cerrados,
El corazón se agolpa en tu pecho cual delirio
Como un tambor de guerra,
Pero muerto estas
Briago de amor
¡Y de hastío!
Con el corazón pletórico de cariño, para una mujer que me ha dado su comprensión y su afecto, su apoyo y su fe, muchas gracias Guadalupe, sin necesidad, has ayudado a quien no lo ha pedido y eso es una virtud muy grande pero no tanto como tu corazón...
Mil Gracias a la poetisa más querida del foro... tu Amigo: Curianito =)