Llegó la noche,
la luna salió a avisarme,
y mi corazón late cada vez más fuerte,
cuando de noche quiero y no puedo verte.
Oh! Dulce suplicio al que me has sometido,
pues, si en tí solo puedo pensar,
dejame creer que un dia,
te volveré a amar.
Basta, ya no...no puedo pensar,
que de alegres días a tu lado,
solo cenizas hayan perdurado.
Puede que mañana no esté aquí interrogándome,
pero el bastión indomable que en mi pecho posees,
ese... lo protejo del olvido para pensar y verte.
la luna salió a avisarme,
y mi corazón late cada vez más fuerte,
cuando de noche quiero y no puedo verte.
Oh! Dulce suplicio al que me has sometido,
pues, si en tí solo puedo pensar,
dejame creer que un dia,
te volveré a amar.
Basta, ya no...no puedo pensar,
que de alegres días a tu lado,
solo cenizas hayan perdurado.
Puede que mañana no esté aquí interrogándome,
pero el bastión indomable que en mi pecho posees,
ese... lo protejo del olvido para pensar y verte.