La noche, la noche y su cabellera de humo
y su grito de mil bocas,
y su llanto,
y su andar ebrio de loca furia,
que deja sangre en los corredores.
La noche de huesos machacados
y párpados despiertos.
Mira cara a cara
los ríos de mi cuerpo.
El dolor acaricia mis costillas,
su mano resbala lasciva
y se hunde hasta volverse grito.
Un sabor a sangre se teje en mi boca,
abiertos los párpados apenas distinguen la luz,
apenas distinguen la luz...
La noche me arrastra,
unas manos me llevan.
las olas siguen,
los nudillos como truenos
chocan en mis sienes,
me arrastran hacia el abismo,
barco inerme a merced de la marea.
Las luces soles confusos
se van apagando,
van muriendo,
ya no queda nada,
ya no queda nada,
sólo su voz,
su eco desde la sombra
vuelve a besarme,
no quiero despertar,
tristemente abro los ojos,
su voz se ha ido
ella, ya no esta.
y su grito de mil bocas,
y su llanto,
y su andar ebrio de loca furia,
que deja sangre en los corredores.
La noche de huesos machacados
y párpados despiertos.
Mira cara a cara
los ríos de mi cuerpo.
El dolor acaricia mis costillas,
su mano resbala lasciva
y se hunde hasta volverse grito.
Un sabor a sangre se teje en mi boca,
abiertos los párpados apenas distinguen la luz,
apenas distinguen la luz...
La noche me arrastra,
unas manos me llevan.
las olas siguen,
los nudillos como truenos
chocan en mis sienes,
me arrastran hacia el abismo,
barco inerme a merced de la marea.
Las luces soles confusos
se van apagando,
van muriendo,
ya no queda nada,
ya no queda nada,
sólo su voz,
su eco desde la sombra
vuelve a besarme,
no quiero despertar,
tristemente abro los ojos,
su voz se ha ido
ella, ya no esta.
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