Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Inventaron señales de humo en media cama
a dos centímetros de distancia no hay nada mejor,
el piensa en el partido, mañana es decisivo que haya ganador,
ella suma suspiros, anda un traje atrevido
que se muere sin amor.
Resbalan las caricias, las sabanas se congelan
aunque afuera hace demasiado calor,
una mano roza la frente fría del contiguo
parece una escena de un resfrío que no sobrevivió.
Se lanzan besos que no tienen saliva
un par de manos frías se secan sin pasión,
ella pide pizza en el servicio exprés
mientras el termina de amarla a la carrera,
así ni la nostalgia queda,
una caricia es un revés.
Benditos los diablos que se divierten con sentido,
malditos los ángeles que por presumir pureza
se aman con la cabeza
sin descubrirse el cuerpo, ni sumar apellidos.
A cielo abierto hay un polvorín en otra cama,
donde ella se olvida de que es dama
y el pasa a ser un simple arlequín.
No existe culpa ni condena
cuando la cárcel queda en la nariz,
las nubes llevan lluvias y tormentas
y el sol se rehúsa a salir.
Instalaron tiendas de campaña para dormir
cada uno por su lado, sonriéndose al vivir,
inventaron señales de humo en medio orgasmo
el le dice palabrotas sin sentido
y ella lanza dos gemidos mientras mira televisión.
A cielo abierto hay un polvorín en otro sueño
en que el dejo de ser un caballero
para vivir un amorío al fin.
Las caricias quedaron en deuda una vez más,
ella aun le dice te amo
y el la besa al pasar… besos sin amor,
juntos sin estar revueltos,
Judas y el pobre Pedro haciendo conversación.
a dos centímetros de distancia no hay nada mejor,
el piensa en el partido, mañana es decisivo que haya ganador,
ella suma suspiros, anda un traje atrevido
que se muere sin amor.
Resbalan las caricias, las sabanas se congelan
aunque afuera hace demasiado calor,
una mano roza la frente fría del contiguo
parece una escena de un resfrío que no sobrevivió.
Se lanzan besos que no tienen saliva
un par de manos frías se secan sin pasión,
ella pide pizza en el servicio exprés
mientras el termina de amarla a la carrera,
así ni la nostalgia queda,
una caricia es un revés.
Benditos los diablos que se divierten con sentido,
malditos los ángeles que por presumir pureza
se aman con la cabeza
sin descubrirse el cuerpo, ni sumar apellidos.
A cielo abierto hay un polvorín en otra cama,
donde ella se olvida de que es dama
y el pasa a ser un simple arlequín.
No existe culpa ni condena
cuando la cárcel queda en la nariz,
las nubes llevan lluvias y tormentas
y el sol se rehúsa a salir.
Instalaron tiendas de campaña para dormir
cada uno por su lado, sonriéndose al vivir,
inventaron señales de humo en medio orgasmo
el le dice palabrotas sin sentido
y ella lanza dos gemidos mientras mira televisión.
A cielo abierto hay un polvorín en otro sueño
en que el dejo de ser un caballero
para vivir un amorío al fin.
Las caricias quedaron en deuda una vez más,
ella aun le dice te amo
y el la besa al pasar… besos sin amor,
juntos sin estar revueltos,
Judas y el pobre Pedro haciendo conversación.
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