MASTER LY 22
Laly
La otra realidad.
No hay ojos que miren
los cielos de soles huecos
cuando los monstruos avanzan,
avanzan con pasos silenciosos
y nos obligan a arrodillarnos.
Nos quedamos allí desnudos
ante nuestras miserias
supurando pavor obsceno...
temblando, suplicando
ante un muro otrora sólido
con ideas consolidadas
que ahora se perfila de barro
derritiéndose ante otra realidad.
Realidad que desconocemos
aunque siempre estuvo allí
vistiendo una máscara,
solapada, al acecho, esperando
dar el zarpazo y socavar
nuestras mentes líquidas.
Para los que preguntaron a que me refiero con muros de ideas consolidadas, hago referencia a las tradiciones, valores y costumbres en las que nos apoyamos en la vida.
No hay ojos que miren
los cielos de soles huecos
cuando los monstruos avanzan,
avanzan con pasos silenciosos
y nos obligan a arrodillarnos.
Nos quedamos allí desnudos
ante nuestras miserias
supurando pavor obsceno...
temblando, suplicando
ante un muro otrora sólido
con ideas consolidadas
que ahora se perfila de barro
derritiéndose ante otra realidad.
Realidad que desconocemos
aunque siempre estuvo allí
vistiendo una máscara,
solapada, al acecho, esperando
dar el zarpazo y socavar
nuestras mentes líquidas.
Para los que preguntaron a que me refiero con muros de ideas consolidadas, hago referencia a las tradiciones, valores y costumbres en las que nos apoyamos en la vida.
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