marquelo
Negrito villero
A Romina S.
Aún queda aquel índice aprendido,
lenguaje de gaviotas y de vinos
que,
como nota perdida
flotaba por las noches.
El mismo que pinta entre vahos de nieve
cuando tus ventanas flamean
como esperàndo unos abrazos;
y una porción íntima de mi se viste
para llamarse
la noche... más humana.
Viento grande es tu cristal
donde tu figura vuela
cortejo de niebla, brillo de hierba.
Algo quedó rezagado que la rama espera
un eco de luz, un perfume de abril
un beso
un ansia que se ha pegado entre los dientes
Algo...
Más allá,
donde las ciudades se construyen con los indices
donde el mar gotea
a ese silencio vacío,
un brindis se agita
como una hoja entre su hierba
como un verso que flamea.
Aún queda aquel índice aprendido,
lenguaje de gaviotas y de vinos
que,
como nota perdida
flotaba por las noches.
El mismo que pinta entre vahos de nieve
cuando tus ventanas flamean
como esperàndo unos abrazos;
y una porción íntima de mi se viste
para llamarse
la noche... más humana.
Viento grande es tu cristal
donde tu figura vuela
cortejo de niebla, brillo de hierba.
Algo quedó rezagado que la rama espera
un eco de luz, un perfume de abril
un beso
un ansia que se ha pegado entre los dientes
Algo...
Más allá,
donde las ciudades se construyen con los indices
donde el mar gotea
a ese silencio vacío,
un brindis se agita
como una hoja entre su hierba
como un verso que flamea.