Silvio Pretiz
Poeta recién llegado
I
becoming
Me siento invulnerable
gracias a una barrera de mecánicas y rítmicas tonalidades,
el viento me trae la vida
escucho lo que en la oscuridad desesperada
me quieren decir los que viven en esa cueva a la par del mar,
los que se alimentan de la sal del océano,
aquellos que se ahogan con el oleaje y salen vanidosos
a presumir de su alegre muerte
cuando sienten sus ojos enchilados
por esa fuerte sal,
gritan de júbilo mientras arden sus heridas
son limpiadas con el dolor del cuchillo de una piedra
revolcados en la arena
tragan de ella y escupen mientras
sus cuerpos agachados, brincando, pateando el suelo de la playa
se enfrascan en la incómoda humedad que alumbra el sol en la mañana,
su placer tiene alcohol,
su estómago se revuelve,
sus vueltas marean y existe el placer,
su cabeza está en nada y muriendo y
sus neuronas no soportan y desaparecen
maldito el día en que nació el ermitaño,
aunque grite con su cabeza metida en la arena
aunque la sal domine su cuerpo y mente
y se sacuda tirando matices lila y rojos
en medio de las líneas de oscuros colores con el mar
II
broken
elegante
fuerte y duro es el vibrar de los alaridos,
quebrados hacia el vacío
en una piscina el agua caliente le permite ahogar gritos
y respirar cual pez en su prisión acuática,
burbujas entre hervidas
y las de su respiración
se ven reventar en la superficie
donde suenan alaridos monstruosos
de quien está prendido en una celda
becoming
Me siento invulnerable
gracias a una barrera de mecánicas y rítmicas tonalidades,
el viento me trae la vida
escucho lo que en la oscuridad desesperada
me quieren decir los que viven en esa cueva a la par del mar,
los que se alimentan de la sal del océano,
aquellos que se ahogan con el oleaje y salen vanidosos
a presumir de su alegre muerte
cuando sienten sus ojos enchilados
por esa fuerte sal,
gritan de júbilo mientras arden sus heridas
son limpiadas con el dolor del cuchillo de una piedra
revolcados en la arena
tragan de ella y escupen mientras
sus cuerpos agachados, brincando, pateando el suelo de la playa
se enfrascan en la incómoda humedad que alumbra el sol en la mañana,
su placer tiene alcohol,
su estómago se revuelve,
sus vueltas marean y existe el placer,
su cabeza está en nada y muriendo y
sus neuronas no soportan y desaparecen
maldito el día en que nació el ermitaño,
aunque grite con su cabeza metida en la arena
aunque la sal domine su cuerpo y mente
y se sacuda tirando matices lila y rojos
en medio de las líneas de oscuros colores con el mar
II
broken
elegante
fuerte y duro es el vibrar de los alaridos,
quebrados hacia el vacío
en una piscina el agua caliente le permite ahogar gritos
y respirar cual pez en su prisión acuática,
burbujas entre hervidas
y las de su respiración
se ven reventar en la superficie
donde suenan alaridos monstruosos
de quien está prendido en una celda