Rogelio Miranda
Poeta que considera el portal su segunda casa
La pelirroja
No sé cómo romper con éste idilio amoroso,
que me arrastra cada vez más, al despeñadero.
Ya no me reconozco, si no está...me muero,
mientras que ella, es felíz a escondidas del esposo.
Accedió a primeras, al círculo silencioso,
nos pareció brillante, aquél juego callejero,
donde obviamente, expuse por ella, mi dinero,
y de ella, a cambio, obtendría todo su cóctel hermoso.
Es que, es seductora, dulce, la blanca extranjera,
complaciente siempre, en mis apetitos traviesos,
y su ansiedad, es de nunca acabar. Es hoguera.
¡la pelirroja! Me ha otorgado grandes momentos,
pero ya hasta aquí, llego...aunque la vuelva loca mis besos,
desde hoy, desaparecerá de mis pensamientos.
Autor: Rogelio Miranda
No sé cómo romper con éste idilio amoroso,
que me arrastra cada vez más, al despeñadero.
Ya no me reconozco, si no está...me muero,
mientras que ella, es felíz a escondidas del esposo.
Accedió a primeras, al círculo silencioso,
nos pareció brillante, aquél juego callejero,
donde obviamente, expuse por ella, mi dinero,
y de ella, a cambio, obtendría todo su cóctel hermoso.
Es que, es seductora, dulce, la blanca extranjera,
complaciente siempre, en mis apetitos traviesos,
y su ansiedad, es de nunca acabar. Es hoguera.
¡la pelirroja! Me ha otorgado grandes momentos,
pero ya hasta aquí, llego...aunque la vuelva loca mis besos,
desde hoy, desaparecerá de mis pensamientos.
Autor: Rogelio Miranda