aoz
Poeta recién llegado
La pérdida
Estas manos que llevan tantos errores,
cada lunar de batalla y decisiones.
Este labio sinsabor que rebusca
un pedazo de luna en cada beso.
Todavía los pasos dejan las huellas,
huellas que se pierden al viento.
Y lloro las cenizas...
perdidas risas,
las caras armonizadas del recuerdo.
Cómo vivir al dolor a su grado puro
que oscura lo más bello,
y cómo no vivir sin ello
Seguir noctámbulo cazando la sombra
y estropearme con los cuadros de aire;
y la valentía palpita la vena,
la arteria orgullosa.
Cuántas formas romperé al humo
ése que deja el faro en el cenicero;
en cuántos cuerpos rebusco
tu olor en el cabello
Dónde encuentro mi puesto de padre
si estoy tan lejos, en la borda,
sin instinto, como otro niño
con memoria rota
Por allá voy en el camino de los extraños,
donde todo esta tan posible
menos ese edén que levanté.
Los anos se me quiebran en la mirada
y juzgándome el reflejo a cuál perdonaré
Ave roja alegórica te llaman
cuándo olvidaré, la marea me regresa
por cada orilla
Por cada fantasía
un grillo salpica de mi boca
y me canta la melodía del pasado.
Por cada tentación de regresar
un reinado de furia da su ocaso,
y el mar amplio con mi cuerpo amarillo
con dos mariposas en los parpados
me ocultan la realidad
Cómo vivir al dolor a su grado puro
que oscura lo más bello,
y cómo no vivir sin ello
Estas manos que llevan tantos errores,
cada lunar de batalla y decisiones.
Este labio sinsabor que rebusca
un pedazo de luna en cada beso.
Todavía los pasos dejan las huellas,
huellas que se pierden al viento.
Y lloro las cenizas...
perdidas risas,
las caras armonizadas del recuerdo.
Cómo vivir al dolor a su grado puro
que oscura lo más bello,
y cómo no vivir sin ello
Seguir noctámbulo cazando la sombra
y estropearme con los cuadros de aire;
y la valentía palpita la vena,
la arteria orgullosa.
Cuántas formas romperé al humo
ése que deja el faro en el cenicero;
en cuántos cuerpos rebusco
tu olor en el cabello
Dónde encuentro mi puesto de padre
si estoy tan lejos, en la borda,
sin instinto, como otro niño
con memoria rota
Por allá voy en el camino de los extraños,
donde todo esta tan posible
menos ese edén que levanté.
Los anos se me quiebran en la mirada
y juzgándome el reflejo a cuál perdonaré
Ave roja alegórica te llaman
cuándo olvidaré, la marea me regresa
por cada orilla
Por cada fantasía
un grillo salpica de mi boca
y me canta la melodía del pasado.
Por cada tentación de regresar
un reinado de furia da su ocaso,
y el mar amplio con mi cuerpo amarillo
con dos mariposas en los parpados
me ocultan la realidad
Cómo vivir al dolor a su grado puro
que oscura lo más bello,
y cómo no vivir sin ello