PrincesAna
Poeta recién llegado
De nuevo me sorprende despierta la madrugada,
y es que este insomnio que lleva tu numbre,
es tan sólo una de las tantas armas utilizadas,
desde aquella hermosa mañana en la amanecí en tu cama.
Este cuarto vacío que sólo me huele a tí,
sólo me recuerda que te fuiste de aquí,
que mi lucha fue en vano,
pues con otra te largaste de la mano.
Esta cabeza con el clásico dolor de la resaca,
cabeza que justo ahora no desea escuchar nada,
oye tu voz como si fuese real,
voz cruel que juega con mi lucidez.
Estos ojos rojos de tantas lágrimas,
si estan abiertos solo ven tu foto,
si estan cerrados solo llegan recuerdos,
¿es tan divertido jugar con los sentimientos?.
Esta boca seca de tu nombre gritar,
mi sed no la calma el agua ni ningun nectar,
solo el lento veneno de tus labios,
pues poco a poco me matan tus besos apasionados.
Esta nariz que se acostumbro a tu olor,
necesita un aroma al menos semejante,
pues no acepta la realidad tajante,
explícame ¿porqué éste desplante?.
Toda mi piel que se calentaba al mínimo roce,
ahora esta helada pues tu eras su goce,
cuando decidas volver aquí estare tal como me dejaste,
dormida,
tratando de convencerme que es solo una pesadilla.
¡No tardes!,
Temo despertar y encontrar que la pesadilla es real.
y es que este insomnio que lleva tu numbre,
es tan sólo una de las tantas armas utilizadas,
desde aquella hermosa mañana en la amanecí en tu cama.
Este cuarto vacío que sólo me huele a tí,
sólo me recuerda que te fuiste de aquí,
que mi lucha fue en vano,
pues con otra te largaste de la mano.
Esta cabeza con el clásico dolor de la resaca,
cabeza que justo ahora no desea escuchar nada,
oye tu voz como si fuese real,
voz cruel que juega con mi lucidez.
Estos ojos rojos de tantas lágrimas,
si estan abiertos solo ven tu foto,
si estan cerrados solo llegan recuerdos,
¿es tan divertido jugar con los sentimientos?.
Esta boca seca de tu nombre gritar,
mi sed no la calma el agua ni ningun nectar,
solo el lento veneno de tus labios,
pues poco a poco me matan tus besos apasionados.
Esta nariz que se acostumbro a tu olor,
necesita un aroma al menos semejante,
pues no acepta la realidad tajante,
explícame ¿porqué éste desplante?.
Toda mi piel que se calentaba al mínimo roce,
ahora esta helada pues tu eras su goce,
cuando decidas volver aquí estare tal como me dejaste,
dormida,
tratando de convencerme que es solo una pesadilla.
¡No tardes!,
Temo despertar y encontrar que la pesadilla es real.