Flor de liz
Poeta recién llegado
Cuantas veces te pedí que
charláramos y nunca respondiste
por tus pequeños y grandes regaños.
Nunca tuviste piedad de mí,
aún cuando respiraba el aliento
de vida del aire, siempre me regañabas
diciendo: Solo yo y no hay nada más
Nunca dedicaste a mí,
nunca tuviste piedad de mí,
y ahora que anhelas algo de mí
creo que es demasiado tarde.
Siempre vienes los jueves
a un costado del arbusto en
donde me dejas recuerdos y lirios rojos,
también lágrimas que de tu rostro
salen y te sientas y me dices:
Amor creo que fui injusto,
nunca te di amor solo disgustos,
ahora que te anhele creo que
no te encontré.
::
::
charláramos y nunca respondiste
por tus pequeños y grandes regaños.
Nunca tuviste piedad de mí,
aún cuando respiraba el aliento
de vida del aire, siempre me regañabas
diciendo: Solo yo y no hay nada más
Nunca dedicaste a mí,
nunca tuviste piedad de mí,
y ahora que anhelas algo de mí
creo que es demasiado tarde.
Siempre vienes los jueves
a un costado del arbusto en
donde me dejas recuerdos y lirios rojos,
también lágrimas que de tu rostro
salen y te sientas y me dices:
Amor creo que fui injusto,
nunca te di amor solo disgustos,
ahora que te anhele creo que
no te encontré.
::
::