De la ciudad, por los inciensos del atardecer,
el tacto de los hirvientes ensueños,
y un club de golondrinas gigantes…
y yo, busco el corazón, por sus afluentes;
los plazos, por la hiedra, sobre el licor…
y yo busco, con mi reloj que se ha parado, en un juego de hormigas;
busco el calor de su piel,
que se almacena, como tierra sobre el tiempo,
como una exclamación de tierras morenas...
con los ajardinados anhelos,
y ese velero, que me duele en el pecho...
el ronroneo de mis colores,
por su corazón, ferviente y cristalino…
por las grupas de los vientos,
y las evasiones de nubes que sonríen…
y esos pétalos de las sensaciones, por sus cabellos…
de nuestra respiración de puentes melódicos,
sobre el cuenco místico de la bahía,
sobre esos recuerdos de tinta,
y la playa de las tortugas.
el tacto de los hirvientes ensueños,
y un club de golondrinas gigantes…
y yo, busco el corazón, por sus afluentes;
los plazos, por la hiedra, sobre el licor…
y yo busco, con mi reloj que se ha parado, en un juego de hormigas;
busco el calor de su piel,
que se almacena, como tierra sobre el tiempo,
como una exclamación de tierras morenas...
con los ajardinados anhelos,
y ese velero, que me duele en el pecho...
el ronroneo de mis colores,
por su corazón, ferviente y cristalino…
por las grupas de los vientos,
y las evasiones de nubes que sonríen…
y esos pétalos de las sensaciones, por sus cabellos…
de nuestra respiración de puentes melódicos,
sobre el cuenco místico de la bahía,
sobre esos recuerdos de tinta,
y la playa de las tortugas.
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