Javier Flores
Poeta asiduo al portal
La Plaza de la Esperanza
Aquí estoy sentado en esta plaza
llamada por mi de la esperanza,
viendo el caminar de parejas sin tristeza,
admirando el jugar de sus sentimientos
como niños sin maldad ni resentimientos,
con dedos entrelazados como nudo
de marinero que se ven frágiles pero
difíciles de deshacerlos, las sonrisas
se pasean como jóvenes en bicicleta,
los besos caen como papelillos
los nuevos amores retoñan como
flores en primavera con rocío de pureza,
la tarde se hace anciana que con ternura
me abraza haciéndome recordar para
no olvidarla, ante mis ojos se me presenta
una joven noche fría que me seduce y
invita a retirarme de esta plaza donde
nunca llego mi cita y una vez mas
mis sueños serán velados por esta joven
fría que ya tiene una larga estadía
en mi vida.
Aquí estoy sentado en esta plaza
llamada por mi de la esperanza,
viendo el caminar de parejas sin tristeza,
admirando el jugar de sus sentimientos
como niños sin maldad ni resentimientos,
con dedos entrelazados como nudo
de marinero que se ven frágiles pero
difíciles de deshacerlos, las sonrisas
se pasean como jóvenes en bicicleta,
los besos caen como papelillos
los nuevos amores retoñan como
flores en primavera con rocío de pureza,
la tarde se hace anciana que con ternura
me abraza haciéndome recordar para
no olvidarla, ante mis ojos se me presenta
una joven noche fría que me seduce y
invita a retirarme de esta plaza donde
nunca llego mi cita y una vez mas
mis sueños serán velados por esta joven
fría que ya tiene una larga estadía
en mi vida.
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