Poetacandente
Poeta asiduo al portal
[center:4a8ac6dcd2]Cual cometa que al volar, en despedida,
detrás de sí deja su despojada estela,
como el calor que derrite la ruin vela,
y la mecha, su semblante, aún encendida.
Sometido a la merced de un falso oráculo,
me entregué, con la velocidad de un beso,
como se entrega el putrefacto hueso
a la tierra y se integra a su habitáculo.
Ahora te amo en mis suspiros aún jadeantes,
en cristales que bajan de tus ojos ya babosos,
y que en la pista de tu mejilla, resbalosos,
patinan histéricos en melodías delirantes. [/center:4a8ac6dcd2]
detrás de sí deja su despojada estela,
como el calor que derrite la ruin vela,
y la mecha, su semblante, aún encendida.
Sometido a la merced de un falso oráculo,
me entregué, con la velocidad de un beso,
como se entrega el putrefacto hueso
a la tierra y se integra a su habitáculo.
Ahora te amo en mis suspiros aún jadeantes,
en cristales que bajan de tus ojos ya babosos,
y que en la pista de tu mejilla, resbalosos,
patinan histéricos en melodías delirantes. [/center:4a8ac6dcd2]