CasR
Poeta recién llegado
La presa
Nada dejó de existir
sólo el vacío mordido de tu lengua
abriéndose hacia el infinito
subiendo despacio por el abismo
Los pájaros que llevamos dentro pían el destino
se roban la migaja escondida
hendiendo el veneno nuestro
de nuestro tiempo
danzas al borde del río buscando el resguardo perpetuo de la orilla
donde no habita el cocodrilo sino la anciana espera
Buscar aquello que no nos refleje
ver la imagen perdida en la tormenta
tragada en lentos sorbos
diseminada en la arena
y desprendersde de los sueños
se hizo costumbre
luego con los años
Ley
En las mariposas habita el hastío
la huella de toda esta historia
en su legua se esconde el verdadero rostro
ese que mira escondido y susurra cosas al oido
desgarrando los bordes y conduciendo al ebrio escándalo
Caminábamos buscando la sombra
sucumbir al mediodía
y robar la sed de nuestras espaldas
Moríamos sin darnos cuenta
sin prisa
una ley tan antigua como nuestro canto
por tanto cierta.
Con nuestros pasos se extinguía la fiebre
y la sopresa
con nuestro tacto nos predecíamos
volviéndonos presa.
Nada dejó de existir
sólo el vacío mordido de tu lengua
abriéndose hacia el infinito
subiendo despacio por el abismo
Los pájaros que llevamos dentro pían el destino
se roban la migaja escondida
hendiendo el veneno nuestro
de nuestro tiempo
danzas al borde del río buscando el resguardo perpetuo de la orilla
donde no habita el cocodrilo sino la anciana espera
Buscar aquello que no nos refleje
ver la imagen perdida en la tormenta
tragada en lentos sorbos
diseminada en la arena
y desprendersde de los sueños
se hizo costumbre
luego con los años
Ley
En las mariposas habita el hastío
la huella de toda esta historia
en su legua se esconde el verdadero rostro
ese que mira escondido y susurra cosas al oido
desgarrando los bordes y conduciendo al ebrio escándalo
Caminábamos buscando la sombra
sucumbir al mediodía
y robar la sed de nuestras espaldas
Moríamos sin darnos cuenta
sin prisa
una ley tan antigua como nuestro canto
por tanto cierta.
Con nuestros pasos se extinguía la fiebre
y la sopresa
con nuestro tacto nos predecíamos
volviéndonos presa.