mariadelsolar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un rayo de luz se asoma a mi ventana,
y enmudecida de amor
salgo a contemplar la primavera,
ella me invita a su renovada gala
ofreciéndome beber sus buenas nuevas.
Es que la savia recorre las veredas
haciendo eco del latido de la tierra,
convirtiendo los lánguidos talluelos,
en reverdecido abrazo.
Todo ser se anima subyugado,
a caer en sus radiantes brazos,
renaciendo por todos los rincones,
ataviándose de luces y de amores.
Es que la fuerza primigenia
de los antiguos soles,
transforma otra vez, los pálidos matices,
en un sinfín de bisoños resplandores,
donde claudica nuevamente el blanco,
bajo una fiesta de luz y de colores.
y enmudecida de amor
salgo a contemplar la primavera,
ella me invita a su renovada gala
ofreciéndome beber sus buenas nuevas.
Es que la savia recorre las veredas
haciendo eco del latido de la tierra,
convirtiendo los lánguidos talluelos,
en reverdecido abrazo.
Todo ser se anima subyugado,
a caer en sus radiantes brazos,
renaciendo por todos los rincones,
ataviándose de luces y de amores.
Es que la fuerza primigenia
de los antiguos soles,
transforma otra vez, los pálidos matices,
en un sinfín de bisoños resplandores,
donde claudica nuevamente el blanco,
bajo una fiesta de luz y de colores.
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