Ricardo López Castro
*Deuteronómico*
Lanzarme al vacío es el sexto sentido.
La esperanza del hombre en entredicho.
Leer entre líneas.
Pensar hasta rozar la caída libre.
Sintetizar el mundo, cerrarlo bajo llave.
Aparentar sabiduría hasta arrepentirse.
A solas, con nadie, sin prejuicios.
Llorar a moco tendido.
Lágrimas que ruedan, y remueven, sin freno, ni vuelo, ni motor.
Purificar el alma.
Creyentes exacerbados, como el fuego incendiando el deseo.
Nuevas intenciones, nuevas noticias y primicias.
Depender del pasado.
Perseguir el lamento, un luto inolvidable.
Inalcanzable beso escéptico.
Razonamientos y elucubraciones que hunden los codos en miseria.
El espíritu de lucha que transita siempre recto.
El camino, el destino, la providencia.
Adivinar lo que sucedería si volviéramos la vista atrás con calma y con paciencia.
Destruir verso tras verso una llama inextinguible.
Apagar todo este engranaje solo con un suspiro.
La esperanza del hombre en entredicho.
Leer entre líneas.
Pensar hasta rozar la caída libre.
Sintetizar el mundo, cerrarlo bajo llave.
Aparentar sabiduría hasta arrepentirse.
A solas, con nadie, sin prejuicios.
Llorar a moco tendido.
Lágrimas que ruedan, y remueven, sin freno, ni vuelo, ni motor.
Purificar el alma.
Creyentes exacerbados, como el fuego incendiando el deseo.
Nuevas intenciones, nuevas noticias y primicias.
Depender del pasado.
Perseguir el lamento, un luto inolvidable.
Inalcanzable beso escéptico.
Razonamientos y elucubraciones que hunden los codos en miseria.
El espíritu de lucha que transita siempre recto.
El camino, el destino, la providencia.
Adivinar lo que sucedería si volviéramos la vista atrás con calma y con paciencia.
Destruir verso tras verso una llama inextinguible.
Apagar todo este engranaje solo con un suspiro.