Évano
Libre, sin dioses.
Hoy, 6 de septiembre del año 2.013, después de cuatro meses, que incluyen a casi todo un verano (con sus dos heladas y tres granizadas), he bajado a mi pequeño huerto y de él coseché dos pimientos, un calabacín, una lechuga, una cebolla, dos tomates, siete tomates más (de los "cherry"), doce fresas, patatas y unos cuantos pepinillos; o lo que es lo mismo: el primer menú sembrado por mí, con su ensalada y postre correspondientes.
Para algunos puede ser una tontería, pero yo he comprendido que somos parte de la naturaleza, que debemos seguir el paso que ella nos marca.
 
Me siento orgulloso del ecológico alimento que hoy comeré gracias a una tierra (que no es mía) y a mi esfuerzo; y a caracoles, babosas, abejas, hormigas, mariposas, gatos, perros, escarabajos, conejos y demás animalillos, los cuales han tenido una cierta consideración conmigo; y yo con ellos.
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