Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Dime
de que manera lograste que cambiara
todas mis normas,
dime como hiciste para que no volviera
a mirar al pasado,
dime donde encontraste la copia
de la llave de todas mis puertas.
Soy de todos tus días
me dices,
soy el inicio y el fin
de tus momentos quietos,
soy la causa que aleja tu soledad
me has dicho,
mientras me vences
en tu abrazo de mar profundo.
Yo me sumerjo en tu costa
donde cuatro soles potentes me calcinan
en el único fuego
que logra consumir toda mi carne,
y nado en tu fuego
como si fuera un pez de hierro
hasta quedar fundido
sobre la arena de tu pelo.
Como has hecho para cambiar
cada botón y cada ojal
de mi alma vieja de poeta,
te he buscado en mis letras
y en esos recodos imaginarios
de ríos imaginarios
con puentes imaginarios
y en envases de otras mujeres imaginarias
que entristecen sus ojos
en aguas imaginarias,
todas sin tu esencia,
real y controvertida
como la primavera de Júpiter.
He intentado enmarcar un te amo
mientras me miras abatido
bajo tus colinas,
y recorres mis ojos de cachorro perdido
buscando el lugar preciso
para mirarme fijo
y clavarme tus ojos
y resolver todos mis acertijos,
y me trepo a tu boca
a buscar más de esas muertes
que me guardas
pez de hierro soy de nuevo
en la puerta del sol
y es tu boca
tu boca
la que me provoca.
de que manera lograste que cambiara
todas mis normas,
dime como hiciste para que no volviera
a mirar al pasado,
dime donde encontraste la copia
de la llave de todas mis puertas.
Soy de todos tus días
me dices,
soy el inicio y el fin
de tus momentos quietos,
soy la causa que aleja tu soledad
me has dicho,
mientras me vences
en tu abrazo de mar profundo.
Yo me sumerjo en tu costa
donde cuatro soles potentes me calcinan
en el único fuego
que logra consumir toda mi carne,
y nado en tu fuego
como si fuera un pez de hierro
hasta quedar fundido
sobre la arena de tu pelo.
Como has hecho para cambiar
cada botón y cada ojal
de mi alma vieja de poeta,
te he buscado en mis letras
y en esos recodos imaginarios
de ríos imaginarios
con puentes imaginarios
y en envases de otras mujeres imaginarias
que entristecen sus ojos
en aguas imaginarias,
todas sin tu esencia,
real y controvertida
como la primavera de Júpiter.
He intentado enmarcar un te amo
mientras me miras abatido
bajo tus colinas,
y recorres mis ojos de cachorro perdido
buscando el lugar preciso
para mirarme fijo
y clavarme tus ojos
y resolver todos mis acertijos,
y me trepo a tu boca
a buscar más de esas muertes
que me guardas
pez de hierro soy de nuevo
en la puerta del sol
y es tu boca
tu boca
la que me provoca.
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