Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
No te beso yo, porque puede que jamás te hayan besado
unos labios hirviendo de emoción
con la lengua a punto de estallar porque tus océanos
sean el dulce convento de la tentación.
No me beses, porque puede que jamás
me hayan incendiado sin contacto,
y tengo un incendio que no puedo ocultar más
porque tengo tu mejilla entre mi mano.
Me tiembla hasta la voz cuando te miro,
y mi alma es un mural para pintar
el cuadro más obsceno que nunca se ha visto
y tu piel un lienzo en blanco para bocetear.
Cuando estoy contigo la religión es un boicot,
y la pureza, una mentira miserable,
quitas el freno y yo pongo acelerador
para que me mires con ganas de un beso inflamable.
La lujuria es una compañera de servicio
y la pulcritud una novata en vacaciones,
que esta noche tu sostén ruede por el piso
mientras que yo preparo un cóctel con tus licores.
Cuando estoy contigo la religión es un boicot
y la jornada laboral es un secuestro,
que se olvide en el futuro el pecado de Adán
y que sólo escriban de lo nuestro.
unos labios hirviendo de emoción
con la lengua a punto de estallar porque tus océanos
sean el dulce convento de la tentación.
No me beses, porque puede que jamás
me hayan incendiado sin contacto,
y tengo un incendio que no puedo ocultar más
porque tengo tu mejilla entre mi mano.
Me tiembla hasta la voz cuando te miro,
y mi alma es un mural para pintar
el cuadro más obsceno que nunca se ha visto
y tu piel un lienzo en blanco para bocetear.
Cuando estoy contigo la religión es un boicot,
y la pureza, una mentira miserable,
quitas el freno y yo pongo acelerador
para que me mires con ganas de un beso inflamable.
La lujuria es una compañera de servicio
y la pulcritud una novata en vacaciones,
que esta noche tu sostén ruede por el piso
mientras que yo preparo un cóctel con tus licores.
Cuando estoy contigo la religión es un boicot
y la jornada laboral es un secuestro,
que se olvide en el futuro el pecado de Adán
y que sólo escriban de lo nuestro.