Que amargo es decidir quemar las naves,
como la amarga sonrisa adornando
(con la amarga nostalgia de los parques)
el beso de un par de enamorados.
¿Cuanta ceniza le cabe a una vela?
¿Y cuantas noches le caben a un día?
No es un llanto lo que a mi me desvela:
¿Cómo funciona la carabina
de cupido, ese burlón fantoche
de la risa la locura y el mañana?
¿Cómo domar los potros de su coche,
para que el crepúsculo le sobe la
boca al alba en el lecho de la noche,
sin noches ni intereses ni resaca?
como la amarga sonrisa adornando
(con la amarga nostalgia de los parques)
el beso de un par de enamorados.
¿Cuanta ceniza le cabe a una vela?
¿Y cuantas noches le caben a un día?
No es un llanto lo que a mi me desvela:
¿Cómo funciona la carabina
de cupido, ese burlón fantoche
de la risa la locura y el mañana?
¿Cómo domar los potros de su coche,
para que el crepúsculo le sobe la
boca al alba en el lecho de la noche,
sin noches ni intereses ni resaca?