angelsinalma
Poeta recién llegado
La respuesta está en las manos,
en el sudor frío que empapa a los dedos
cuando tu nombre se vuelve una
mariposa, que vuela furiosa
por el aire.
Y te espero llegar ,
a la sombra de la catedral
de las aves,
para que, tal ves,
solo discutamos ,
sobre mi lírico prejuicio totalitario,
y tu tierna forma de defender
a cada ser, que respire.
La respuesta está en tus ojos tristes,
en las madrugadas que no tuvimos,
creo que hasta en la primera vez
que desnudamos los dormidos deseos.
Y juré que te amaba,
en ese refugio
que alquilábamos a las siestas.
Y , era un rey
solo al verte sonreír,
detrás del vidrio, que aún hoy refleja
tu cansada imagen.
La respuesta está en el inicio,
en el génesis de nuestro encuentro.
Cuando la niña buscaba a la bestia
en las tardes soleadas
de la inmadurez.
Y , te hiciste mujer,
de tanto luchar contra el destino.
Y , te comenzaste a defender,
de mi eterna arrogancia de un malo niño.
Era un rey ,
alguien siempre me esperaba,
aunque le atraviese mil espadas,
en el centro del corazón.
La respuesta está en las manos,
en el cariño que alguna ves encontraste en mí,
en lo que hoy encuentro complicado lo simple,
en pensar que lo que alguna ves fue,
duraría por siempre.
La respuesta está en querer,
toda la libertad de los actos justos.
La respuesta está en vos,
el porqué y la razón,
de que hoy ame,
la simple complejidad
del amor.
en el sudor frío que empapa a los dedos
cuando tu nombre se vuelve una
mariposa, que vuela furiosa
por el aire.
Y te espero llegar ,
a la sombra de la catedral
de las aves,
para que, tal ves,
solo discutamos ,
sobre mi lírico prejuicio totalitario,
y tu tierna forma de defender
a cada ser, que respire.
La respuesta está en tus ojos tristes,
en las madrugadas que no tuvimos,
creo que hasta en la primera vez
que desnudamos los dormidos deseos.
Y juré que te amaba,
en ese refugio
que alquilábamos a las siestas.
Y , era un rey
solo al verte sonreír,
detrás del vidrio, que aún hoy refleja
tu cansada imagen.
La respuesta está en el inicio,
en el génesis de nuestro encuentro.
Cuando la niña buscaba a la bestia
en las tardes soleadas
de la inmadurez.
Y , te hiciste mujer,
de tanto luchar contra el destino.
Y , te comenzaste a defender,
de mi eterna arrogancia de un malo niño.
Era un rey ,
alguien siempre me esperaba,
aunque le atraviese mil espadas,
en el centro del corazón.
La respuesta está en las manos,
en el cariño que alguna ves encontraste en mí,
en lo que hoy encuentro complicado lo simple,
en pensar que lo que alguna ves fue,
duraría por siempre.
La respuesta está en querer,
toda la libertad de los actos justos.
La respuesta está en vos,
el porqué y la razón,
de que hoy ame,
la simple complejidad
del amor.