Maktú
Poeta que considera el portal su segunda casa
A la caricia leve de su risa
le presto la extinción de mi misterio,
oídos a su franco magisterio
y el cálido latir de mi camisa.
Me asomo al esplendor de su sonrisa
-sonrisa abarcadora de un imperio-
sin la celeridad que el mal criterio
esparce entre lo raudo de mi prisa.
Su risa conmemora al Dios divino
-con ese gesto suyo y de su boca-
brindándole primores al camino...
Con ello su mirar no se equivoca
y fluye como un beso diamantino
la risa que a más vida me convoca.
le presto la extinción de mi misterio,
oídos a su franco magisterio
y el cálido latir de mi camisa.
Me asomo al esplendor de su sonrisa
-sonrisa abarcadora de un imperio-
sin la celeridad que el mal criterio
esparce entre lo raudo de mi prisa.
Su risa conmemora al Dios divino
-con ese gesto suyo y de su boca-
brindándole primores al camino...
Con ello su mirar no se equivoca
y fluye como un beso diamantino
la risa que a más vida me convoca.