aedo
Poeta recién llegado
En la cama de piedras
bajo el techo, elevado
los ojos rotos ardieron
ante una mirada que desapareció el sol
la aroma de la noche descontrolada, el frenesí de la oscuridad
tan temerario, tan tonto
así, te conocí
para sentir las flores como cuchillos de terciopelo
para no abrigar las nubes
que llueven sobre el techo, los sueños.
En una almohada flameante
reposa la dulce túnica que acarició
la esencia de su risa dibujada en las ideas que se sienten sin pensar.
bajo el techo, elevado
los ojos rotos ardieron
ante una mirada que desapareció el sol
la aroma de la noche descontrolada, el frenesí de la oscuridad
tan temerario, tan tonto
así, te conocí
para sentir las flores como cuchillos de terciopelo
para no abrigar las nubes
que llueven sobre el techo, los sueños.
En una almohada flameante
reposa la dulce túnica que acarició
la esencia de su risa dibujada en las ideas que se sienten sin pensar.
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