Ángel San Isidro
Poeta que considera el portal su segunda casa
La Sal
En la puerta de la oscuridad,
ante la casa de la vérdad,
¡maldigo mi suerte!,
mis espaldas se dan al mar
con la tristeza que baja
lentamente hacia la arena,
y cuando sube la pleamar
me cubre hasta las sienes,
el agua del manantial;
Sólo pienso en tí,
y siempre, me olvido de tí,
porqué tú,
eres la sal que cubre de dolor
tódas mis heridas,
y eres la vérdad encendida
que se burla de unos ojos,
caidos en la desdicha.
Autor: Ángel San Isidro
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