JOSLER
Poeta recién llegado
LA SECRETARIA
Que personaje más peculiar
es la Secretaria.
Las hay para todos los gustos y menesteres,
las hay en plantilla y también de becaria,
pero todas se saben los deberes.
En su mesa, un florero
o una rosa bien regada,
quizás la foto de un majo torero,
y la Puri, bien peinada y arreglada
empieza su labor como si nada.
Es la Puri una secretaria muy eficiente,
se sabe a la perfección su oficio,
naturalmente.
Un poco trepa si es, pero ¿Quién no lo es
en este mundo selvático y maloliente?
Buenos días tenga usted señor director.
Es su saludo de rigor
Que tal Juan, llegas diez minutos tarde,
es su otro saludo no tan afable.
Su libreta con tapas color de rosa
ya un poco ajada y maltrecha por el uso,
pues cien folios tiene, que dan para mucho
la hojea, mira y apunta
que Juan con esos diez minutos se pasa de rosca
y que Martínez el director
algo despeinado llega,
aunque huele que es un primor.
Piensa la Puri que tal vez
la mini aún un poco corta es,
pues Martínez no ha reparado
ni tan solo en los pies,
y eso que buen tiempo ha empleado
en realizar en sus uñas un buen pintado.
Pero aún esperanzas tiene
que le llame a su reservado
para hacerle algún dictado
y en eso confiando, la Puri se entretiene
en algunos botones soltarse
de su escote reluciente,
del que se sobresale lo que contiene.
En esto, que llega sin nadie esperarlo
la señora de Martínez,
sin saludar ni dar los buenos días,
eso si, con el cuello muy estirado,
el pelo ensortijado y de porpurina muy regado.
Muy hecha ya, y con sus 45 muy mal llevados
que comparándola con la Puri,
parece un jardín estropeado.
Entra sin llamar al reservado de su esposo amado,
que por lo visto no pudo en su casa acabar
lo que había empezado.
Pues solo un segundo duró la visión
que por una rendija se coló
para regocijo de la Puri, !!Vaya ocasión¡¡
Se lo hacía el Martínez el solito con sus manos.
por algo servía ser el amo.
Vaya pajita se soltaba, pero le jodió la visita
que le interrumpió una vez mas un clásico orgasmo.
Estando la puerta cerrada,
nada más se supo de lo que ahí pasaba,
hasta que pasadas las horas
y terminada la media jornada,
la Puri se desesperaba,
pues con la cuarentona no contaba.
Cogió el bolso, el cortauñas y con furibunda mirada
arremetió con la libreta de tapas color de rosa
anotando en su septuagésima hoja
que ni con la mini, ni pinturas, ni rosas,
pudo aquel día desflorar una sola hoja.
Josep