José A. Guerrero
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y fuimos caminando por aquella vereda,
hermoso te lucía el vestido de seda,
y esa tibia mañana llegamos hasta el río
con aromas de hierba bañada por rocío,
tú quisiste nadar sin quitarte él vestido
y yo desde la orilla te veía divertido,
no quisiste perderte esa linda ocasión
y saliste a la orilla, ¡oh sublime visión!
La seda del vestido adherida a tu piel
delataba tus formas dulces como la miel.
¡Gracias agua golosa! Que quisiste tomar
el sabor de su piel y me diste a mirar
esa bella figura de dulces redondeces,
formas que sin querer, imaginaba a veces.
Te tiraste en el pasto junto a flores silvestres,
me acerque junto a ti y pensé en recorrerte,
y beber de tu cuerpo el agua refrescante
con sabor de tu piel, sería algo excitante.
Regresamos cantando por la misma vereda,
mientras el sol y el aire te secaban la seda,
aún sueño con beber en tu cuerpo algún día;
ahora me conformo: ¡Con saber tu valía!
José A. Guerrero.
Última edición:
