LA SIRENA
Los susurros seductores
de la sirena
lo hechizaron, y supo
que del otro lado
del vasto océano
estaba ella entonando
esa melodía suave
que solo sus oídos
escuchaban
Y desde allí la buscó
pronunciando dulces palabras
para que se mostrara ante el.
Y así sus miradas
cruzaron los mares
gracias a una pantalla
que superaba todo sueño.
Las palabras crecieron
llenando el deseo
como solo las distancias
pueden hacerlo.
El comprendió entonces
que quería adueñarse
de esos ojos cielo.
Las palabras crecían
tomando formas aterciopeladas.
La sirena compartía ahora
ese secreto amor,
y en esa conexión
con el alma misma
de Andrés,
con una profundidad
que pocos imaginan
y menos aun conocen,
la acarició con palabras
lo besó con miradas,
escribiendo juntos
la primera pagina
de esta historia.
El temió y deseó,
la rodeó con pasión,
desató sus emociones
con su don de poeta
y de hombre.
El con sus manos
ella con las de el,
el y ella con las propias
se deleitaron con imágenes
construidas en ese mundo virtual.
Y en cada encuentro
cada uno hizo suyas
las palabras del otro.
Y se soñaron por las noches
y recordaron por las mañanas.
Esperando solo esperando
volver a cruzar el océano
con sus miradas.
de la sirena
lo hechizaron, y supo
que del otro lado
del vasto océano
estaba ella entonando
esa melodía suave
que solo sus oídos
escuchaban
Y desde allí la buscó
pronunciando dulces palabras
para que se mostrara ante el.
Y así sus miradas
cruzaron los mares
gracias a una pantalla
que superaba todo sueño.
Las palabras crecieron
llenando el deseo
como solo las distancias
pueden hacerlo.
El comprendió entonces
que quería adueñarse
de esos ojos cielo.
Las palabras crecían
tomando formas aterciopeladas.
La sirena compartía ahora
ese secreto amor,
y en esa conexión
con el alma misma
de Andrés,
con una profundidad
que pocos imaginan
y menos aun conocen,
la acarició con palabras
lo besó con miradas,
escribiendo juntos
la primera pagina
de esta historia.
El temió y deseó,
la rodeó con pasión,
desató sus emociones
con su don de poeta
y de hombre.
El con sus manos
ella con las de el,
el y ella con las propias
se deleitaron con imágenes
construidas en ese mundo virtual.
Y en cada encuentro
cada uno hizo suyas
las palabras del otro.
Y se soñaron por las noches
y recordaron por las mañanas.
Esperando solo esperando
volver a cruzar el océano
con sus miradas.