Évano
Libre, sin dioses.
Hoy había un hombre desnudo en mitad de la carretera, bajo el sofocante calor de la tarde. Me acerqué a él, por si necesitaba ayuda.
Arroje un cubo de agua a mi sombra me dijo, cosa que hice de inmediato.
Los dos estuvimos mirando el trozo de carretera mojada, muy quietos.
Pronto secó la carretera y el hombre se marchaba mientras me decía:
Ahí le dejo a la sombra de mi sombra.
Sorprendido miré.
Era cierto. La silueta de la sombra de la sombra del hombre desnudo permanecía en la carretera, al no haberse evaporado todavía el agua.
¿Qué quiere decirme con esto? le grité.
¿Que no hay nada al azar en este universo...? ¿Que todo es demasiado frágil en esta vida...? ¿Que todo es infinito...? ¿Que todo tiene su función...?
Y despareció, mientras escrutaba la aldea desierta, el valle y las montañas.
Arroje un cubo de agua a mi sombra me dijo, cosa que hice de inmediato.
Los dos estuvimos mirando el trozo de carretera mojada, muy quietos.
Pronto secó la carretera y el hombre se marchaba mientras me decía:
Ahí le dejo a la sombra de mi sombra.
Sorprendido miré.
Era cierto. La silueta de la sombra de la sombra del hombre desnudo permanecía en la carretera, al no haberse evaporado todavía el agua.
¿Qué quiere decirme con esto? le grité.
¿Que no hay nada al azar en este universo...? ¿Que todo es demasiado frágil en esta vida...? ¿Que todo es infinito...? ¿Que todo tiene su función...?
Y despareció, mientras escrutaba la aldea desierta, el valle y las montañas.