viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
[center:6d71a7a489]Cuando la tarde me incubaba
en un hermoso parque,
hallé en una leve arruga
de mis viejos vaqueros
una humilde semilla.
Era hija de un sauce triste
llovido de gravedad,
apuntando a la tierra
con verdes hojas aceitunas,
como comas infinitas
sin punto final.
Y su sombra me partía
en ente bicolor,
medio azul,
medio penumbra.
Yo sujetaba la taza
de un café con leche,
y me entristecí
por los que viven
sólo en blanco y negro,
mientras yo miraba
el sublime pastel beig
de mi taza templada.
Pero el sol,
impaciente en su morir,
me dejó desnudo,
derramando la sombra
de aquel árbol
en sábana gigante y grotesca.
Tiznando de su luto mi paisaje.
Toda la afilada oscuridad
me abrió de un tajo los ojos,
y comprendí lo solo que estaba
en esa dulce estación
de tonos indefinidos.
Sólo un instante,
sólo yo, sólo a mí
se me apareció la tolerancia.
Pero Tímidamente,
unas farolas jugaron a ser
fotografías tenues
del astro fenecido.
Y me rozaron el hombro
con sus peculiar oficio
de fabricar penumbras,
sembrando de esperanza
mis fértiles ojos
de llanto caliente.[/center:6d71a7a489]
en un hermoso parque,
hallé en una leve arruga
de mis viejos vaqueros
una humilde semilla.
Era hija de un sauce triste
llovido de gravedad,
apuntando a la tierra
con verdes hojas aceitunas,
como comas infinitas
sin punto final.
Y su sombra me partía
en ente bicolor,
medio azul,
medio penumbra.
Yo sujetaba la taza
de un café con leche,
y me entristecí
por los que viven
sólo en blanco y negro,
mientras yo miraba
el sublime pastel beig
de mi taza templada.
Pero el sol,
impaciente en su morir,
me dejó desnudo,
derramando la sombra
de aquel árbol
en sábana gigante y grotesca.
Tiznando de su luto mi paisaje.
Toda la afilada oscuridad
me abrió de un tajo los ojos,
y comprendí lo solo que estaba
en esa dulce estación
de tonos indefinidos.
Sólo un instante,
sólo yo, sólo a mí
se me apareció la tolerancia.
Pero Tímidamente,
unas farolas jugaron a ser
fotografías tenues
del astro fenecido.
Y me rozaron el hombro
con sus peculiar oficio
de fabricar penumbras,
sembrando de esperanza
mis fértiles ojos
de llanto caliente.[/center:6d71a7a489]