prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si quieres, yo puedo parar la lluvia, por ti.
Cierra los ojos, cógeme de la mano y verás.
Y ella lo cogió de la mano cada vez que llovía,
como una ciega caminaba a su lado, no más.
Al final, el hombre, tuvo que inventar la sombrilla,
por que la mujer los ojos no quería abrir.
Si haces una promesa, hay que cumplir.
Cierra los ojos, cógeme de la mano y verás.
Y ella lo cogió de la mano cada vez que llovía,
como una ciega caminaba a su lado, no más.
Al final, el hombre, tuvo que inventar la sombrilla,
por que la mujer los ojos no quería abrir.
Si haces una promesa, hay que cumplir.
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