Rosa Reeder
Poeta que considera el portal su segunda casa
Era un pequeño movimiento en sus labios, pero llevaba todo un universo detrás. No era la risa abierta que rompe el silencio, sino la sonrisa escondida, la que nace en el rincón de los ojos, suave y decidida. Nadie sabía si era por felicidad o por ocultar algo, pero lo que sí sabían era que quien la recibía, aunque no lo comprendiera, se sentía un poco más ligero. La sonrisa, como un faro en la niebla, no iluminaba el camino, pero sí hacía menos oscuro el trayecto.
Rosa Reeder
Derechos Reservados
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