El aura del estío brota en tus mejillas
y sobre tus labios, alfombras de sangre.
Sosiega el frío de invierno
tus huesos de pánico.
Silenciosa te muerde mi hambre...
Y se esconde,
bajo tu piel de lana
mi carne menguada
Por eso sufres mares,
por eso lloras cascadas.