Manolo Tapia
Poeta recién llegado
El frío del ambiente
contagia mi alma entristecida
y aún recorre por mi cuerpo,
el triste instante de la despedida.
¡Oh que dolor indescriptible!
la muerte vino de ofrecida;
la piedra que latía en la fosa oscura,
quedó de pronto demolida.
La sutil caricia del último momento
en su faz estremecida...
quedó mi mano temblorosa,
absorta,muda..., conmovida,
Y la tarde nos sorprendió de pronto,
como le sorprendió la muerte a la vida;
la lluvia cayó de pronto,
y se llevó una lágrima perdida.
Acaso alguien devuelve
la felicidad ahora confundida;
entre las sombrasde la noche
mi alma llora su partida.
contagia mi alma entristecida
y aún recorre por mi cuerpo,
el triste instante de la despedida.
¡Oh que dolor indescriptible!
la muerte vino de ofrecida;
la piedra que latía en la fosa oscura,
quedó de pronto demolida.
La sutil caricia del último momento
en su faz estremecida...
quedó mi mano temblorosa,
absorta,muda..., conmovida,
Y la tarde nos sorprendió de pronto,
como le sorprendió la muerte a la vida;
la lluvia cayó de pronto,
y se llevó una lágrima perdida.
Acaso alguien devuelve
la felicidad ahora confundida;
entre las sombrasde la noche
mi alma llora su partida.