Reposa donde él la dejó
como una reliquia,
su taza preferida;
la mía, se rompió
como un mal presagio,
ya, no seríamos dos.
Cada mañana
la hora del desayuno
se ha convertido en un ritual;
la miro,la tomo entre mis manos,
cierro los ojos,y lo veo,lo siento,
y doy gracias a la vida
porque, hubo un tiempo
en el que dos tazas
eran símbolo de amor.
como una reliquia,
su taza preferida;
la mía, se rompió
como un mal presagio,
ya, no seríamos dos.
Cada mañana
la hora del desayuno
se ha convertido en un ritual;
la miro,la tomo entre mis manos,
cierro los ojos,y lo veo,lo siento,
y doy gracias a la vida
porque, hubo un tiempo
en el que dos tazas
eran símbolo de amor.