Pablo Alonso
Poeta asiduo al portal
Estoy donde no quema el sol, en la sombra de un anhelo,
en la esquina del terror, encima de una alfombra tejida de desconsuelos,
apagado, angustiado y bañado en dolor,
de aquellas cosas que no entiendo, sin vida y sin amor.
Afuera corre el viento lleno de euforia, lleno de momentos
y en su baile levanta polvo en torbellinos descompuestos;
todo lo cambia y todo lo mueve hacia vida o hacia muerte
y yo aquí llenándome de piedras para hacerme pesado y fuerte.
Si la angustia fuera humana de seguro sería mi amiga
y en cada paso la tristeza nos acompañaría
es un camino de espinas, de entrometidos y de traición
en donde mis colores se opacan y mi sonrisa se desmorona con el paso del temor.
Si la vida dependiera de mis manos cada día,
ahora sería polvo porque muerto estoy en vida;
aquellas esperanzas se esfumaron con el viento
aquel que baila con euforia y está lleno de momentos.
Pienso más de lo que siento y me dedico a pensar,
mira mis dos manos heridas por las espinas de tu rosal,
¿para qué cuidarte y para que me cuidas?
si eres solo vanidad y el causante de mi agonía,
¿para qué preocuparse por el sendero de mis pies?
ya todo no es igual y ya nada es lo que ves.
Seguiré aquí escondido, dormido mientras pueda
y que afuera sople el viento y levante la marea,
con euforia o con calma como Aquel así lo quiera
que se lleve los momentos y que me libre de esta dolorosa condena.
en la esquina del terror, encima de una alfombra tejida de desconsuelos,
apagado, angustiado y bañado en dolor,
de aquellas cosas que no entiendo, sin vida y sin amor.
Afuera corre el viento lleno de euforia, lleno de momentos
y en su baile levanta polvo en torbellinos descompuestos;
todo lo cambia y todo lo mueve hacia vida o hacia muerte
y yo aquí llenándome de piedras para hacerme pesado y fuerte.
Si la angustia fuera humana de seguro sería mi amiga
y en cada paso la tristeza nos acompañaría
es un camino de espinas, de entrometidos y de traición
en donde mis colores se opacan y mi sonrisa se desmorona con el paso del temor.
Si la vida dependiera de mis manos cada día,
ahora sería polvo porque muerto estoy en vida;
aquellas esperanzas se esfumaron con el viento
aquel que baila con euforia y está lleno de momentos.
Pienso más de lo que siento y me dedico a pensar,
mira mis dos manos heridas por las espinas de tu rosal,
¿para qué cuidarte y para que me cuidas?
si eres solo vanidad y el causante de mi agonía,
¿para qué preocuparse por el sendero de mis pies?
ya todo no es igual y ya nada es lo que ves.
Seguiré aquí escondido, dormido mientras pueda
y que afuera sople el viento y levante la marea,
con euforia o con calma como Aquel así lo quiera
que se lleve los momentos y que me libre de esta dolorosa condena.