Caminas sigilosa con aires de Afrodita
hasta el redil sagrado de los ìntimos besos.
La alcoba està poblada de suspiros impresos,
como huella invisible de su ùltima cita.
Las prendas celestinas escapan lentamente
en el ritual hipnòtico de su carnal anhelo.
Su perfume de fuego se filtra en el ambiente
y brilla en la penumbra su desnudez de cielo.
Bajo las fuertes redes de la pasiòn se queda,
en la injusta traiciòn al hombre que la espera
sin escuchar las voces del arrepentimiento.
Sòlo despuès del hecho, escapa del amante.
El pecado es un làtigo que azota a su semblante
ajado por el lapsus de su remordimiento.
hasta el redil sagrado de los ìntimos besos.
La alcoba està poblada de suspiros impresos,
como huella invisible de su ùltima cita.
Las prendas celestinas escapan lentamente
en el ritual hipnòtico de su carnal anhelo.
Su perfume de fuego se filtra en el ambiente
y brilla en la penumbra su desnudez de cielo.
Bajo las fuertes redes de la pasiòn se queda,
en la injusta traiciòn al hombre que la espera
sin escuchar las voces del arrepentimiento.
Sòlo despuès del hecho, escapa del amante.
El pecado es un làtigo que azota a su semblante
ajado por el lapsus de su remordimiento.