L
Luis Miguel Rubio Domingo
Invitado
Aunque es invierno, el aire se estremece
con un aroma a flor de clementina
que el azahar sorprende en esa esquina,
tantas veces doblada ,que hoy florece.
Ese balcón desnudo desmerece
esta esencia de dulce y mandarina
que recorre Valencia, clandestina,
al amparo del viento que la mece.
Es la flor de naranjo un halo santo
que fusiona las calles con el huerto
con la cinta invisible de su manto.
Campo y urbe celebran en concierto
la trama inextricable del encanto
que teje la corriente con acierto.
con un aroma a flor de clementina
que el azahar sorprende en esa esquina,
tantas veces doblada ,que hoy florece.
Ese balcón desnudo desmerece
esta esencia de dulce y mandarina
que recorre Valencia, clandestina,
al amparo del viento que la mece.
Es la flor de naranjo un halo santo
que fusiona las calles con el huerto
con la cinta invisible de su manto.
Campo y urbe celebran en concierto
la trama inextricable del encanto
que teje la corriente con acierto.
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