Emmanuel Milla-Gatica
Poeta recién llegado
Podría escribirte la tinta más triste de mi tintero:
Hoy me falta tu sonrisa. Y yo también falto a mi sonrisa.
Tal vez un día te pueda hallar, habiéndome deja perdido.
Podría escribirte la tinta más triste de mi tintero,
Sigilosamente cayéndome en tu boca, tu piel, tus poros.
En los escarpados precipicios de tu vientre. Desnudo.
Devorado por la desarmada silueta de tus besos.
Podría escribirte la tinta más triste de mi tintero:
Hoy me faltan tus caricias. Y tu piel también falta a mis caricias.
Tal vez un día me puedas llegar, habiéndome yo encontrado.
Pálida se asoma la mañana, pálida como la ausencia.
Y desde mi ventana mi corazón aún te busca
Como se buscan las golondrinas bajo un día como este:
En rondas palpitantes, en cabritos. Cautivante como
La luna negra brillando en el centro del infinito.
Me embriago de lunas, de estrellas y de planetas
Para recorrer el vasto recuerdo de tus ojos negros.
En ti la belleza hizo luceros. Lejos de los mismos luceros.
Para ti los astros taciturnos acuden a sus balcones
Y el arco del firmamento cada noche fosforescente
Sinalefa tu pequeña huella a la orilla del mar,
Donde náufrago de lágrimas, de amor, yo te espero.
¡Oh, cavidad misteriosa del amor! ¡Oh, mi soledad!
Me desgarro el alma para morirme cantando
En el sendero solo de penas, de silencios y aguaceros.
Podría escribirte la tinta más triste de mi tintero:
Hoy me falta el brillo, la flecha dulce de tus ojos negros.
Ta l vez un día me pueda yo mirar, y tu también mirarme,
Más allá de la triste tinta triste de mi tintero.
Hoy me falta tu sonrisa. Y yo también falto a mi sonrisa.
Tal vez un día te pueda hallar, habiéndome deja perdido.
Podría escribirte la tinta más triste de mi tintero,
Sigilosamente cayéndome en tu boca, tu piel, tus poros.
En los escarpados precipicios de tu vientre. Desnudo.
Devorado por la desarmada silueta de tus besos.
Podría escribirte la tinta más triste de mi tintero:
Hoy me faltan tus caricias. Y tu piel también falta a mis caricias.
Tal vez un día me puedas llegar, habiéndome yo encontrado.
Pálida se asoma la mañana, pálida como la ausencia.
Y desde mi ventana mi corazón aún te busca
Como se buscan las golondrinas bajo un día como este:
En rondas palpitantes, en cabritos. Cautivante como
La luna negra brillando en el centro del infinito.
Me embriago de lunas, de estrellas y de planetas
Para recorrer el vasto recuerdo de tus ojos negros.
En ti la belleza hizo luceros. Lejos de los mismos luceros.
Para ti los astros taciturnos acuden a sus balcones
Y el arco del firmamento cada noche fosforescente
Sinalefa tu pequeña huella a la orilla del mar,
Donde náufrago de lágrimas, de amor, yo te espero.
¡Oh, cavidad misteriosa del amor! ¡Oh, mi soledad!
Me desgarro el alma para morirme cantando
En el sendero solo de penas, de silencios y aguaceros.
Podría escribirte la tinta más triste de mi tintero:
Hoy me falta el brillo, la flecha dulce de tus ojos negros.
Ta l vez un día me pueda yo mirar, y tu también mirarme,
Más allá de la triste tinta triste de mi tintero.
