Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Arrugas en la piel,
la plancha ya no puede
por más que lo pretenda
un hábil cirujano,
quitar de la memoria.
Enderezar la curva
no es posible,
pues siempre se rebela
dando vueltas,
buscándose a sí misma
en la rotondas,
con cruces en la frente.
Las olas en la mar
siempre se enredan,
ningún buen peluquero
logra nunca
alisarlas.
La piedra lanza un grito
cuando cae desde lo alto,
el agua que se asusta
explota y gira cuando calla.
Arrugas en la piel
se buscan en las curvas;
la ola se entretiene
en las orillas de la playa;
la piedra lanza un grito
y luego calla bajo el agua;
los besos de tus labios
son la esfera
que no sabe,
su fin y su principio.
La única verdad
es la que gira,
el único pretexto
es el que muere.
la plancha ya no puede
por más que lo pretenda
un hábil cirujano,
quitar de la memoria.
Enderezar la curva
no es posible,
pues siempre se rebela
dando vueltas,
buscándose a sí misma
en la rotondas,
con cruces en la frente.
Las olas en la mar
siempre se enredan,
ningún buen peluquero
logra nunca
alisarlas.
La piedra lanza un grito
cuando cae desde lo alto,
el agua que se asusta
explota y gira cuando calla.
Arrugas en la piel
se buscan en las curvas;
la ola se entretiene
en las orillas de la playa;
la piedra lanza un grito
y luego calla bajo el agua;
los besos de tus labios
son la esfera
que no sabe,
su fin y su principio.
La única verdad
es la que gira,
el único pretexto
es el que muere.